Aluminio

24-04-2025 - hace 9 meses

Aluminio en el agua potable: ¿una amenaza silenciosa?

¿Qué es el aluminio?
El aluminio es el metal más abundante en la corteza terrestre, representando aproximadamente el 8 % de su composición. En la naturaleza se encuentra en forma de silicato, óxido o hidróxido y también puede formar complejos con la materia orgánica. En el ámbito del tratamiento del agua potable, los compuestos de aluminio (como el sulfato de aluminio o el cloruro de aluminio) se utilizan ampliamente como coagulantes para eliminar la turbidez, el color y la materia orgánica.

¿Cómo llega al agua potable?
Aunque no se añade directamente al agua con fines contaminantes, el aluminio puede permanecer como residuo en el agua tratada si el proceso de coagulación no está adecuadamente optimizado. Este fenómeno es común en muchas plantas de tratamiento, especialmente en zonas rurales o en aquellas con infraestructuras limitadas. El agua tratada con sales de aluminio puede contener concentraciones residuales que, aunque generalmente se encuentran dentro de los límites normativos, han suscitado preocupación por sus posibles efectos a largo plazo sobre la salud humana.

¿Qué efectos puede tener sobre la salud?
El aluminio ha sido objeto de debate científico debido a su posible neurotoxicidad y a su relación con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, aunque esta conexión aún no está completamente clara.

Según la OMS, el valor guía para el aluminio en el agua potable es de 0,2 mg/L, un valor basado principalmente en criterios organolépticos más que toxicológicos, ya que los datos no son concluyentes para establecer un umbral definitivo para la salud. No obstante, la investigación sugiere que niveles elevados de aluminio en personas con problemas renales o en niños pueden causar efectos adversos, como encefalopatía o daños óseos.

Un estudio realizado en Ecuador por García-Ávila et al. (2025) mostró que las concentraciones residuales medias en el agua potable eran de 0,028 mg/L en la estación seca y de 0,019 mg/L en la estación lluviosa. Aunque estos valores estaban muy por debajo del umbral establecido, el índice de riesgo mostró una mayor exposición en los niños en comparación con los adultos, confirmando la mayor vulnerabilidad infantil.

¿Cuáles son los valores orientativos y legales?

  • OMS: 0,2 mg/L (valor basado en factores estéticos, como el color o la turbidez).

  • EPA (EE. UU.): no establece un límite máximo obligatorio de contaminantes (MCL), pero considera 0,05–0,2 mg/L como nivel de contaminantes secundarios (SMCL), es decir, no obligatorio pero recomendado por razones estéticas.

  • BOE (Real Decreto 3/2023): valor legal de 200 µg/L.

¿Qué se recomienda?

  • Monitoreo constante, especialmente en zonas rurales donde los procesos de tratamiento pueden no estar optimizados.

  • Preferencia por coagulantes alternativos como el policloruro de aluminio (PAC), que deja menos residuos de aluminio.

  • Evitar el uso de agua del grifo para la preparación de leche artificial para lactantes en áreas donde la concentración de aluminio no esté controlada.

  • En los hogares, si se detecta un exceso de aluminio, se recomienda el uso de filtros domésticos certificados.

Conclusión
Aunque los niveles de aluminio presentes en la mayoría de los sistemas de agua potable se encuentran dentro de los límites establecidos por la OMS, es importante mantener un monitoreo continuo, especialmente en niños, personas con insuficiencia renal y en zonas rurales con infraestructuras deficientes. La presencia de aluminio no debe generar alarma, sino incentivar la mejora de las prácticas de tratamiento y control del agua.

 

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