Cobre en el agua potable: ¿nutriente esencial o riesgo oculto?
¿Qué es el cobre?
El cobre es un oligoelemento esencial para la vida humana. Participa en múltiples funciones biológicas, como la formación de enzimas, el metabolismo del hierro y la síntesis de tejidos conectivos. Se encuentra naturalmente en minerales y se utiliza ampliamente en instalaciones hidráulicas, cables eléctricos, monedas y pesticidas.
¿Cómo llega el cobre al agua potable?
El cobre no suele estar presente en grandes cantidades en el agua de origen natural. Su presencia en el agua potable proviene principalmente de la corrosión de las tuberías domésticas de cobre, especialmente en aguas con pH bajo o alto contenido de carbonatos. Este proceso puede provocar concentraciones elevadas en el agua estancada (es decir, tras varias horas sin consumo).
¿Qué efectos puede tener en la salud?
Aunque el cobre es necesario en pequeñas cantidades, una exposición elevada puede provocar efectos adversos, como:
- Irritación gastrointestinal (náuseas, vómitos, dolor abdominal).
- Toxicidad hepática, especialmente en niños sensibles, con casos documentados de cirrosis infantil no india (NICC) en Alemania relacionados con altos niveles de cobre en el agua potable.
- Alteraciones hepáticas y renales tras exposiciones prolongadas a concentraciones altas.
¿Cuáles son los límites seguros?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el valor guía para el cobre en el agua potable es de 2 mg/L (miligramos por litro). En Estados Unidos, la EPA establece un límite de acción de 1,3 mg/L, y en Europa se adoptó ese mismo valor desde 2003.
En la mayoría de los hogares, las concentraciones reales están por debajo de este umbral, pero se han documentado valores de hasta 4,2 mg/L en muestras estancadas en sistemas de tuberías de cobre.
- BOE (Real decreto 3/2023): valor legal de 2 µg/L
¿Cómo podemos reducir su presencia?
- Dejar correr el agua fría durante 30 segundos antes de beberla si ha estado estancada en tuberías de cobre.
- Evitar el uso de agua caliente del grifo para cocinar o preparar biberones, ya que disuelve más metales.
- En casos de concentraciones elevadas, se puede considerar la instalación de sistemas de tratamiento anticorrosivo o filtros certificados.
¿Debemos preocuparnos?
En condiciones normales, el cobre en el agua potable no representa un riesgo para la mayoría de la población. Sin embargo, se deben tomar precauciones en hogares con tuberías antiguas y bebés alimentados con fórmula preparada con agua del grifo, ya que son más vulnerables a niveles elevados.
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