DQO insoluble en el agua: ¿qué significa y por qué es importante?
¿Qué es la DQO insoluble?
La DQO, o Demanda Química de Oxígeno, es un parámetro que mide la cantidad de oxígeno que se necesita para oxidar la materia orgánica presente en el agua. La DQO insoluble se refiere específicamente a la fracción de materia orgánica que no se disuelve en agua, como residuos sólidos, partículas orgánicas, sedimentos o lodos. Esta fracción es más difícil de eliminar durante el tratamiento del agua y puede afectar la calidad del agua potable o de los efluentes tratados.
¿Cómo llega al agua?
La DQO insoluble puede provenir de varias fuentes:
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Restos de alimentos, hojas, madera o vegetación en aguas superficiales.
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Efluentes urbanos o industriales con partículas orgánicas sólidas.
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Sedimentos que se liberan en ríos, lagos o sistemas de almacenamiento de agua.
Si el tratamiento del agua no es adecuado, estas partículas pueden permanecer en el agua, aumentando la DQO total y generando problemas como turbidez, sabor, olor o proliferación microbiana.
¿Qué efectos puede tener sobre la salud y el entorno?
Aunque la DQO insoluble en sí no es directamente tóxica, su presencia indica contaminación orgánica que puede tener impactos indirectos:
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Puede favorecer la proliferación de bacterias, algas y otros microorganismos.
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Aumenta la necesidad de desinfectantes químicos (como cloro), que a su vez pueden generar subproductos nocivos.
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En cuerpos de agua naturales, niveles altos de DQO insoluble pueden reducir la oxigenación, afectando la fauna acuática.
Valores orientativos y legales
No siempre hay límites específicos para la DQO insoluble, pero la DQO total sí suele estar regulada:
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OMS: recomienda mantener la DQO en agua potable lo más baja posible, generalmente < 5 mg/L, aunque esto se refiere a la DQO total.
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EPA (EE. UU.): regula la calidad de los efluentes industriales y municipales según la DQO total, buscando minimizar la materia orgánica residual.
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Normativa nacional (ej. BOE / Real Decreto): define límites de DQO para aguas residuales, variando según el tipo de agua y el uso previsto.
¿Qué se recomienda?
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Monitoreo regular de la DQO total e insoluble, especialmente en zonas con influencia industrial o agrícola.
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Uso de procesos físicos de tratamiento, como sedimentación, filtración o tamices, para eliminar partículas insolubles.
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En el caso de agua potable, asegurar que la turbidez y los sólidos suspendidos se mantengan dentro de los valores recomendados.
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Evaluar y optimizar continuamente los procesos de tratamiento, para reducir la DQO insoluble y prevenir problemas de calidad del agua.
Conclusión
La DQO insoluble es un indicador importante de la materia orgánica que no se disuelve y que puede afectar tanto la calidad del agua potable como la salud de ecosistemas acuáticos. Mantener un control constante y aplicar tratamientos adecuados ayuda a proteger la salud pública, mejorar la eficiencia del tratamiento y prevenir problemas ambientales. Aunque no representa un riesgo químico directo como el aluminio, su presencia señala la necesidad de mantener buenas prácticas de manejo y tratamiento del agua.
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El agua puede contener materia orgánica insoluble que no siempre es visible, pero que afecta su claridad, sabor y la percepción general de frescura. Esta carga de compuestos complejos suele proceder de vertidos industriales, aguas residuales o procesos productivos, y su presencia persistente puede dificultar tratamientos posteriores y deteriorar la calidad global del agua.
Los métodos de filtración tradicionales no siempre retienen de manera eficaz este tipo de contaminantes, dejando que pequeñas concentraciones se acumulen y afecten la confiabilidad del suministro y la eficiencia de sistemas como la ósmosis inversa.
Para intervenir de manera efectiva frente a estos retos, Crystolite®, Zeosorb® y Oxydes®‑P ofrecen soluciones complementarias:
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Crystolite® actúa como medio de microfiltración fino, reteniendo sólidos y materia orgánica insoluble, mejorando la claridad y estabilidad del agua tratada.
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Zeosorb® adsorbe compuestos como amonio y otros cationes asociados a la DQO, reduciendo la carga contaminante y optimizando la calidad química y visual del agua.
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Oxydes®‑P combina oxidación avanzada y adsorción controlada para degradar la materia orgánica insoluble, disminuyendo de manera eficaz la DQO y asegurando agua más limpia, segura y confiable para consumo diario.
La combinación de estas tecnologías permite que el agua recupere claridad y estabilidad, protegiendo instalaciones y sistemas de tratamiento, al mismo tiempo que mejora la percepción y confianza del usuario en la calidad del agua.