Sustancias húmicas en el agua potable: un componente natural con posibles riesgos
¿Qué son las sustancias húmicas?
Las sustancias húmicas son materia orgánica natural presente en suelos, turba, hojas en descomposición y aguas superficiales. Se componen principalmente de ácidos húmicos, ácidos fúlvicos y huminas, y son responsables del color amarillo a marrón del agua. Aunque son naturales y generalmente no tóxicas, pueden tener implicaciones importantes en el tratamiento y calidad del agua potable.
¿Cómo llegan al agua potable?
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Proceden de la descomposición de materia vegetal en ríos, lagos y embalses.
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Se disuelven fácilmente en aguas superficiales y subterráneas, especialmente después de lluvias o escorrentías que arrastran materia orgánica.
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Durante el tratamiento del agua, pueden reaccionar con cloro u otros desinfectantes formando subproductos de desinfección (como trihalometanos), que sí tienen potencial riesgo para la salud.
¿Qué efectos puede tener sobre la salud y el medio ambiente?
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Directamente, las sustancias húmicas no son altamente tóxicas, pero pueden:
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Afectar el color, sabor y olor del agua.
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Favorecer la formación de subproductos de desinfección potencialmente cancerígenos cuando se combina con cloro u otros oxidantes.
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En ecosistemas acuáticos, sirven como fuente de carbono para microorganismos, contribuyendo a la dinámica biológica de ríos y lagos.
Valores orientativos y legales
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La regulación suele centrarse en la turbidez, color y subproductos de desinfección, más que en la concentración directa de sustancias húmicas:
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OMS: recomienda que el agua potable sea clara y sin color excesivo, manteniendo bajos niveles de materia orgánica natural para prevenir subproductos de desinfección.
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UE / BOE (España): no hay límites específicos para sustancias húmicas, pero se regulan parámetros de turbidez (<1 NTU) y color (<15 mg Pt/L).
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EPA (EE. UU.): regula indirectamente a través de los subproductos de desinfección y la materia orgánica total (TOC).
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¿Qué se recomienda?
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Monitoreo del color, turbidez y materia orgánica en las fuentes de agua potable.
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Tratamiento mediante coagulación, floculación, filtración y carbón activado, que reducen la concentración de sustancias húmicas y minimizan la formación de subproductos de desinfección.
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Evitar la combinación de agua con alto contenido de sustancias húmicas y cloro sin pretratamiento.
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Mantener un control constante en zonas rurales o fuentes naturales donde las concentraciones pueden ser más altas.
Conclusión
Las sustancias húmicas son un componente natural del agua que no representa un riesgo directo grave, pero pueden interferir en la calidad del agua y favorecer la formación de subproductos de desinfección. Mantener un monitoreo adecuado y aplicar tratamientos de coagulación, filtración y carbón activado asegura agua potable segura y de buena calidad estética.
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El agua que consumimos puede contener compuestos naturales provenientes de la descomposición de materia orgánica, conocidos como sustancias húmicas. Aunque no siempre son visibles, estas moléculas pueden afectar el color, el sabor y la percepción general de limpieza del agua, además de favorecer la formación de subproductos indeseables durante su tratamiento.
Los sistemas de filtración básicos no siempre logran eliminar estas sustancias de forma constante y completa, dejando que pequeñas concentraciones permanezcan y afecten tanto la seguridad como la experiencia de consumo cotidiana.
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